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Retante el trabajo de epidemiólogos que le siguen el rastro al COVID-19 en Puerto Rico

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

Retante por demás ha sido el trabajo de los epidemiólogos que lideran los sistemas de rastreo y monitoreo a nivel municipal para intentar frenar la propagación del coronavirus en Puerto Rico.

Uno de los principales desafíos es obtener la información necesaria para garantizar un rastreo efectivo de casos. El proceso de establecer contacto con personas contagiadas o con aquellas sospechosas de estarlo se ha dificultado por diversas razones como ansiedad, desconfianza y sobreinformación.

Para la salubrista ponceña Mirna Arroyo, quien dirigió el sistema del Municipio de Toa Baja, fue largo el proceso de entablar una relación de confianza con las personas positivas a SARS-CoV-2, virus causante de la enfermedad COVID1-19.

“El rastreo de contactos no es un trabajo muy fácil. La persona que recibe un resultado positivo de COVID le genera un estado de ansiedad crítico, porque son tantas las cosas que se han dicho del efecto de COVID. La persona tiene muchas inquietudes, muchas incertidumbres sobre qué va a pasar, muchas veces la persona tiene síntomas o tiene unos síntomas livianos y no sabe qué esperar, cuán complicado puede ser el proceso. Así que, cuando tú llamas a la persona por primera vez, la persona te va a mirar con desconfianza porque te tiene que dar información personal. Según tú vas estableciendo la (confianza) con la persona, esa ansiedad se va canalizando. Es un trabajo que puede ser bien drenante para los que estamos del otro lado”, relató en entrevista con Voces del Sur.

Por su parte, el epidemiólogo ponceño José Bernardo Torres Negrón, quien lidera el sistema de rastro y monitoreo en San Germán desde España, aseguró que para establecer ese vínculo de confianza es apremiante la empatía.

“Yo creo que eso a nosotros nos ha ayudado mucho, empatizar todo el tiempo. No es que te voy a llamar para sacarte información, yo estoy aquí para ayudarte. Esa sensación de acompañamiento creo que ayuda mucho a que las personas se sientan más cómodas”, aseguró Torres Negrón, quien tiene una maestría en psicología de la salud.

“Las personas nunca se habían visto expuestos a un sistema de rastreo que quizás le hicieran preguntas de con quién estuvo en las últimas 24 horas. Hay espacio para que la población se sienta segura y empiece a compartirnos más los datos”, añadió Karla López De Victoria Cancel, epidemióloga que capitanea el sistema de rastreo y monitoreo en Ponce.

Un trabajo drenante

Por otro lado, Torres Negrón expresó que la vulnerabilidad a también enfermarse y el peso emocional producto del proceso es un reto que enfrenta diariamente, tanto él como los integrantes de su equipo.

“No estamos aislados, no vivimos en una burbuja. Nos afecta ver a la gente morir, nos afecta ver la gente estar enferma. Nos afecta como grupo a nivel colectivo y a cada cual, de manera diferente, de manera individual”, expresó.

También señaló que ha enfrentado “un reto de grupo”, refiriéndose a la sobreinformación y el miedo que abruma a la gente por las fuentes no confiables que inundan las redes. Es por eso que se ha comprometido a publicar vídeos en la cuenta de Facebook del Municipio de San Germán para así aclarar dudas.

Además, dijo que a principios de la pandemia enfrentó incertidumbre logística en cuanto al almacenamiento de la información. Para esto, el municipio entró en una alianza con The Global Alert and Response Network y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para guardar la información mediante el programa Go Data.

“Lo están utilizando en México, en Argentina, España y es una plataforma para la vigilancia de enfermedades infecciosas (y) se ha adaptado para el COVID. Nosotros estamos trabajando mano a mano con la Organización Mundial de la Salud. Está México, Argentina y después San Germán trabajando con ellos”, indicó.

Lavarse las manos con agua y jabón, protegerse la nariz y la boca, y usar desinfectante de manos son medidas para protegerse del coronavirus. (Pexels)

Vital la responsabilidad social

La duración de la pandemia de coronavirus es incierta. Mientras el gobierno y el sector económico continúan la reapertura del país apresuradamente, los epidemiólogos reiteran la urgencia de que la gente tome responsabilidad social.

“Nos falta responsabilidad social. Las tres cosas básicas para controlar la (pandemia) son el uso de la mascarilla, el distanciamiento físico, que no es necesariamente social, y el lavado correcto de manos. Es bien importante que nosotros tengamos conciencia que no vivimos solos en una burbuja. Que nosotros tenemos una responsabilidad con nuestros papás, con nuestros familiares, con nuestros vecinos y con la gente que no conocemos”, afirmó Arroyo, quien visualiza la posibilidad de otro “lockdown” total en la isla.

“Lávate las manos, usa mascarilla y mantén el distanciamiento. Las pruebas se pueden acabar y nosotros podemos (acabar) con esto (la pandemia) si hacemos estas tres cosas todos a la vez”, reiteró el epidemiólogo Luis Manuel Santiago, quien lidera los sistemas de rastreo en Cabo Rojo y Hormigueros.

“Deberíamos poder ampliar la mirada y darnos cuenta que, aunque no nos ha tocado a nosotros… hay otras personas que están sufriendo y hay otras personas que han muerto y esto no solo va a traer consecuencias a corto plazo, sino a largo plazo. Ante algo nuevo y desconocido, es mejor tomar todas las medidas de precaución necesaria. Que no nos haya tocado a nosotros no quiere decir que eso no esté. Así que, seamos precavidos para que no seamos nosotros los siguientes o contagiemos a un ser querido”, exhortó Torres Negrón.

Publicado: 31 de julio de 2020