Widgets Magazine
Home / Coronavirus / Colectivo teatral Y no había luz ofrece talleres virtuales a estudiantes
Integrantes del colectivo teatral Y no había luz. (Facebook/ Y no había luz)
Integrantes del colectivo teatral Y no había luz. (Facebook/ Y no había luz)

Colectivo teatral Y no había luz ofrece talleres virtuales a estudiantes

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

“Es importante recalcar que estos son los momentos que nos definen como persona y hacen que esa luz que nosotros mismos apagamos interiormente brille con mucha más luz, lo que hace que podamos alumbrar a otros a quienes en algún momento de su vida apagaron la vela encendida de su corazón”.

Así reflexionó una alumna del Liceo Ponceño tras ser una de 60 estudiantes que participaron del taller virtual del colectivo teatral Y no había luz el pasado jueves, 16 de abril. El grupo artístico comenzó a ofrecer talleres virtuales con el fin de mantener viva su misión de conectar a las comunidades con las artes a pesar del distanciamiento físico impuesto por el gobierno de Puerto Rico para tratar de frenar el contagio de la enfermedad COVID-19.

“Es la primera vez que no pudimos salir a la calle a dar lo que nosotros solemos hacer y nos asustó mucho, porque no sabíamos qué hacer. Y, después de varios días de estar un poquito en la nada, empezamos a buscar la manera de sí o sí ver cómo podíamos seguir transmitiendo lo que es nuestro mensaje, nuestra dinámica, cómo poder brindar un poco de alegría, entusiasmo, reflexión a la gente y construimos un nuevo programa dentro de la compañía que es el programa a través de las plataformas virtuales”, relató Yari Helfeld, directora ejecutiva del colectivo, en entrevista con Voces del Sur.

En el taller, los integrantes les explican a los estudiantes sus principios como colectivo, introducen sus obras interdisciplinarias y, luego, se enfocan en una de las obras para discutirla. Al finalizar, los estudiantes reflexionan sobre lo aprendido mediante la creación de poemas, pinturas, cuentos y canciones, entre otras expresiones artísticas.

“Dentro de todo, el reto de que sea virtual es que tú no necesariamente recibes esa retroalimentación de parte de ellos que cuando es presencial. En esta ocasión, uno está un poquito a ciegas, porque tú estás compartiendo con ellos tu conocimiento, tu nivel de ejercicios y tus dinámicas, pero no tienes esa sensación clara de cómo lo estás recibiendo. Lo que fue emocionante para nosotros fue que… dos días después la maestra (Yanina Moreno) nos envió las imágenes y los diferentes trabajos que habían hecho relacionados a la experiencia con Y no había luz y fue súper emocionante. Yo casi lloro. Me emocionó mucho, porque entendí que, aunque yo no lo había sentido tan claramente, pues sí había sido una experiencia significativa para ellos que les había provocado eso, la reflexión de despertar la creatividad y que habían apreciado ese encuentro. Así que, para nosotros fue súper conmovedor y nos dio de cierta manera la confirmación que vamos por buen camino descubriendo esta nueva ruta de visitas a los estudiantes”, contó Helfeld.

El colectivo está estructurando las charlas de acuerdo a las edades o niveles educativos. Al momento, el programa tiene tres componentes. En primer lugar, continuarán creando contenido artístico. Además, publicarán vídeos y contenido en Facebook, Twitter o Instagram y participarán en las interacciones educativas virtuales.

“Ya no hay vuelta atrás. Cuando volvamos a poder interactuar directamente, ya sabemos que esta es una plataforma que habrá que seguir trabajando”, subrayó.

Luego de compartir con los estudiantes ponceños de décimo a duodécimo grado, los artistas también ofrecieron el taller a miembros del grupo teatral de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Arecibo y alumnos del Colegio Católico Notre Dame en Caguas.

Para Helfeld, llegar a los jóvenes que se graduarán de la escuela superior este año es de suma importancia, por cuanto la emergencia sanitaria mundial ha impedido la graduación tradicional.

“Yo creo que, en momentos como este, es bien importante mantener viva la creatividad, tanto en nosotros, pero sobre todo en los estudiantes, porque los seres humanos hemos probado que salimos de todo. Entonces, en momentos como estos, poder compartir con ellos que nosotros somos un grupo que se creó de manera independiente por seguir nuestros sueños… es una manera de poder mostrarles que uno puede hacer lo que se propone, aunque no sea lo más tradicional, aunque no sea la opción más estándar, que uno puede seguir sus sueños y que lo más importante es escuchar la voz interior de uno para de ahí construir”, indicó.

Su meta es que este proyecto “rompa barreras” y se pueda ofrecer a jóvenes en los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.

“Para nosotros, todo lo que representa un cambio es aprendizaje. Las primeras semanas (del toque de queda) yo estaba catatónica, porque decía ‘todo lo que teníamos se acabó, se acabaron nuestras funciones, todo se canceló, no hay entrada económica, no podemos hacer nada más que estar en nuestras casas’ y entras en un estado bien de desesperación de decir ‘wao, se acabó’. Y, al lograr ver herramientas, ver formas de continuar y continuar de una manera que aporta, que sigue aportando a tu misión, que sigue aportando socialmente a crear esos espacios de diálogo y reflexión, pues nos da mucha esperanza y muchas fuerzas para seguir, para decir ‘bueno, si nos inventamos esto ¿qué más podemos inventarnos con todavía lo que no ha ocurrido?’”, anticipó.

Publicado: 3 de mayo de 2020