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Maritza González Cintrón. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Artista guayanillense habilita campamento de refugio en el patio de su hogar

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

Por los pasados 10 días desde el sismo de magnitud 6.4 que estremeció la costa sureña de Puerto Rico, el patio de la artista Maritza González Cintrón ha sido un núcleo de hermandad y seguridad emocional. Se trata de un campo de refugio, producto de la organización sin fines de lucro Creando consciencia: Mi tierra grita, localizado en el barrio Quebradas de Guayanilla.

“Somos bendecidos, por lo menos este campamento de Creando consciencia: Mi tierra grita, y es nuestro compromiso de que las cosas hay que compartirlas. Todos los recursos. Ya nosotros empeñamos nuestra palabra de seguir ayudando y lo hemos hecho siempre. Hasta la fecha, nuestra estructura de vivienda ha permanecido (y) se ha sostenido. Yo no puedo decir que estoy segura, porque es algo que no podemos controlar en qué momento va a pasar y en qué intensidad. Pero, mientras tengamos este techo aquí, vamos a seguir dándole vida a este campamento”, aseguró González Cintrón en entrevista con Voces del Sur.

Campamento de Creando consciencia: Mi tierra grita en el barrio Quebradas en Guayanilla. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Al momento, cerca de 60 personas pernoctan en casetas. De estas, la mayoría son profesionales quienes, por temor a vivir un evento de mayor magnitud dentro de sus residencias, laboran por el día y pernoctan en las carpas por la noche.

“Nos dimos cuenta cuán frágil era que, en cuestión de segundos, podríamos quedarnos sin nada. Y ha sido duro manejar estas situaciones del apego, de tú tener tu unidad de vivienda y tantos sacrificios y demás y luego estar en la incertidumbre de que estamos aquí y que en un momento dado pueda desmoronarse”, expresó.

Interior de una de las carpas en el campamento. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Además de poner a disposición su propiedad, González Cintrón les provee suministros, no solamente a las personas que duermen en su campo, sino también a campamentos de comunidades cercanas.

En este esfuerzo, González Cintrón no está sola, ya que ha recibido ayuda voluntaria de profesionales como secretarias, médicos, biólogos, mecánicos, personas retiradas, psicólogos, trabajadores sociales, la organización sin fines de lucro Veteran’s Response, la Cruz Roja Americana y empresas locales.

Maritza González Cintrón con voluntarios de Veteran’s Response. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

“Dentro de todo esto, yo me siento feliz. Yo estoy feliz con muchas ganas de seguir trabajando, con muchas ganas de seguir extendiendo mi mano, porque todavía tengo salud. Y, si tengo salud, tengo que sacar el máximo. El recibir el apoyo de toda la gente, de amistades y de gente que yo no conocía antes, pero que se ponen a la disposición, que confían en mí, que lo que me entregan va a llegar donde tenga que llegar, me da la fortaleza para decir ‘voy en buen camino’”, manifestó.

Para aportar a este proyecto humanitario, puede donar casetas, camas inflables, medicamentos sin receta y baños portátiles.

Suministros del campamento de Creando consciencia: Mi tierra grita. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Plan listo desde María

En la madrugada del martes, 7 de enero, González Cintrón y sus familiares activaron un plan de contingencia que tenían preparado desde el paso del huracán María sobre Puerto Rico en el 2017. El mismo incluía estacionar los carros en forma de salida, tener un silbato a la mano y encargar a ciertas personas que velaran por la protección de los ancianos y adolescentes.

Durante el transcurso del día, optaron por dormir a la intemperie, ya que temían que una réplica agrietara sus hogares.

Verja del hogar de Maritza González Cintrón. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Al ver esta iniciativa, vecinos y otras amistades buscaron amparo en el patio de su hogar.

“Estábamos prácticamente todos desorientados, esperando que vinieran otras réplicas. Fue un día intenso. Típicamente, nosotros acostumbramos a buscar a los vecinos a ver si todo está bien, si algo le pasó y, cuando hicimos el censo, nos dimos cuenta que más bien era la salud emocional lo que estaba afectado. Ya en esa noche tomamos la decisión -la familia- de no regresar para adentro de la casa, porque no sabíamos lo que iba a pasar. Pues, entonces, como parte del inventario que nosotros tenemos como ecologista, (sacamos) unas casetas de campaña, que son de nuestra propiedad, para poder pasar estos valores sísmicos al aire libre y activamos el protocolo”, explicó.

Campamento de Creando consciencia: Mi tierra grita en el barrio Quebradas en Guayanilla. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Ante una emergencia mayor, González Cintrón está preparada para evacuar su hogar y reubicar a los refugiados.

“En el momento que ocurriese algo que lo perdiéramos también, sería el momento de decirles a ellos -los del campamento- que nos trasladaríamos a otro lugar. Yo tengo amistades que me han ofrecido otros terrenos para mudarnos a otro sitio con las personas que estamos aquí. Ya se lo notifiqué a ellos, pero esa decisión es individual”, indicó.

Publicado: 17 de enero de 2020