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Participaron el Señor Sapo, de Atención Atención, y Alex Soto, coordinador de La hora de juego. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Alumnos ponceños aprenden juegos tradicionales con Atención Atención

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

La letrecita; veo, veo; enano gigante; brincar cuica y jugar peregrina.

En una época copada por experiencias virtuales y aparatos tecnológicos, estos juegos tradicionales han quedado en el olvido a pesar de su importancia en el desarrollo integral de los niños.

Para revivir estos pasatiempos, la Fundación Atención Atención visitó la Escuela Rodulfo del Valle de Ponce con su programa La hora del juego.

Hoy, viernes, 6 de septiembre, se celebró la actividad de cierre que contó con la participación del Señor Sapo, de Atención Atención, y Alex Soto, coordinador de La hora de juego.

“Teníamos en esta escuela aproximadamente 130 niños. Ponce es un municipio que tenemos bastante pegado al corazón. Esta es la cuarta vez que venimos a Ponce”, expresó Paola Rivera Solanas, directora ejecutiva de la Fundación Atención Atención, en entrevista con Voces del Sur.

La hora del juego se hizo en la escuela por 20 días en el horario de 3:00 p.m. a 4:00 p.m. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Los voluntarios del programa estuvieron en la escuela por 20 días en el horario de 3:00 p.m. a 4:00 p.m.

En la actividad final, les entregaron a maestros y padres una guía didáctica que incluye las instrucciones de los pasatiempos, la lírica de canciones y las áreas que desarrolla cada juego.

Les entregaron a maestros y padres una guía didáctica que incluye las instrucciones de los pasatiempos, la lírica de canciones y las áreas que desarrolla cada juego. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

“Para un niño, el jugar no es ocio. El jugar es parte del aprendizaje. Un niño necesita jugar para poder desarrollar su inteligencia. Eso nos lo decía Piaget. Piaget decía que el juego forma parte de la inteligencia de los niños. Muchas veces, con la tecnología, los espacios del juego se han reducido o prácticamente desaparecido porque todo se juega con el teléfono y no hay el desarrollo de las destrezas necesarias como a nivel de psicomotricidad, a nivel de cognición”, planteó.

Según Rivera Solanas, los juegos y actividades han beneficiado, sobre todo, a los estudiantes dentro de los programas de educación especial.

Escuela Rodulfo del Valle en Ponce. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

“Muchas veces los niños de educación especial se autosegregan. Pero, cuando tú los invitas a jugar, los niños son niños y ha sido maravilloso ver la integración que tenemos de niños del grupo de educación especial. No los puedes distinguir del resto. Cuando me preguntan, ‘¿cómo los integran?’. Jugando”, agregó.

La hora de juego, que comenzó después del huracán María, no se limita a escuelas, sino también colabora con bases comunitarias.

Los voluntarios han visitado sobre 35 municipios de la isla.

La hora del juego busca desarrollar destrezas de psicomotricidad y cognición. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

“Nos dimos cuenta de una realidad que es que, en Puerto Rico, a raíz de la tecnología, (los niños) no saben jugar. No sabían lo que era el veo, veo (o) el juego de la letrecita, y son juegos que no se necesita nada económicamente para poderlos desarrollar, que nos han entretenido por años y son importantes porque nos permiten desarrollar destrezas, desarrollar la relación con otros”, explicó.

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Publicado: 6 de septiembre de 2019