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Luis Enrique González organizó el Huerto Urbano del Callejón Trujillo en Ponce en el 2018. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Huerto Urbano del Callejón Trujillo: portal de vida en Ponce

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

En la ciudad de Ponce, existe un tesoro agrícola. Con un ambiente fresco perfumado de aromas características de los campos de la isla, el espacio reconecta a sus visitantes con la naturaleza mediante la siembra de frutas y vegetales.

Se trata del Huerto Urbano del Callejón Trujillo.

“(El espacio viabiliza) nuestra posibilidad, como seres humanos, de ser huellas de vida. En el centro de un universo donde hay mucho concreto… (podemos) ser nosotros mismos agentes de una fuerza regenerativa. Hay vida y somos parte de esa vida”, expresó Luis Enrique González, quien organizó el proyecto en el 2018, en entrevista con Voces del Sur.

El proyecto, sin fines de lucro, es producto de la labor de miembros de la comunidad que labran la tierra. Este ejemplo de autogestión coincidió con la conversión del callejón en una parada artística y turística, tras la creación del Mural para pensar, liderado por el villalbeño Jesús Ortiz Torres.

Huerto Urbano del Callejón Trujillo en Ponce. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Aplican técnica colombiana

Con el fin de evitar el uso de insecticidas y herbicidas, los frutos son sembrados de manera mixta, ya que son las plantaciones en masas las que mayormente atraen plagas. Asimismo, se desyerba a mano.

Para contrarrestar el calor y sequía del ambiente ponceño, se implementó un estilo de siembra antigua de indígenas colombianas. La misma consiste en sembrar los frutos dentro de un círculo para que, cuando llueva o se riegue agua, se canalice el líquido alrededor del círculo y mantenga la tierra húmeda.

“Los círculos son una técnica desarrollada en los desiertos de Colombia que lo usan para reforestar”, explicó González.

Batata. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Además, se siembra de manera que la tierra no reciba el rayo directo del sol, ya que crearía un ambiente muy árido para el cultivo.

“El segundo paso es sembrar cosas que cubran el suelo que el sol no esté dando directamente para que se pierda todo. Lo que estamos haciendo poco a poco es creando desde abajo un microclima donde todo lo que va a estar abajo va a ser bien, pero bien protegido. Básicamente, estamos trabajando el suelo. Mantener todo eso ahí -la materia orgánica, el agua- en el suelo. Es una explosión de vida. La intención es que (en) este lugar se cree en un ecosistema verdoso… que alimente a mucha gente”, indicó.

Hasta el momento, en el huerto se ha sembrado orégano, sábila, papaya, yuca, batata, plátano, flores, frijoles, calabaza, maíz y mucho más.

Plátanos. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

El huerto crea lazos

Cuando se cultivan los alimentos, los miembros organizan eventos, como “el sancocho comunitario”, para compartir la obra de sus manos.

“Para mí, el mayor beneficio que le da (el huerto) es que la misma gente de la comunidad se una, se conozca, crea lazos, volvernos nuevamente humanos que nos relacionamos. Crea un espacio donde se siembra, donde se vuelve a crecer lo verde, que da oxígeno en ciudades que están hechas de cemento, de humo, de carros. Crea esta naturaleza”, comentó Yira María Rodríguez Martínez, voluntaria del huerto.

No solamente sirve para reconectar a la humanidad con la naturaleza, sino también los voluntarios confiesan sentirse más saludables emocionalmente.

“También, es bien beneficiosa para la salud. Yo sufría de una depresión horrible y ansiedad y el huerto a mí me calmó. Y yo no soy la única. Yo he escuchado muchos testimonios de los que hemos participado y les ha sanado mucho trabajar en el huerto”, agregó Rodríguez Martínez.

Casa antigua ubicada en el Huerto Urbano del Callejón Trujillo. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Cabe destacar que, en el centro del espacio, erige una casa antigua.

Según Rodríguez Martínez, a principios de los 1900 se conocía como la Hacienda Muñiz, pero es un dato sin confirmar.

Los voluntarios del huerto planifican reparar la estructura para exponer arte y coordinar diversas actividades comunitarias.

“Yo soy la naturaleza”

Lo que alguna vez fue un vertedero clandestino, hoy reverdece con vida. Esto, por la decisión de González de limpiar esta área y transformarla en lo que hoy es el Huerto Urbano del Callejón Trujillo.

La propiedad le pertenece al Departamento de Vivienda. No obstante, un ciudadano alquila el espacio y fue él quien cedió el permiso de labrar la tierra.

Parte del Mural para pensar, en el Callejón Trujillo en Ponce. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Antes de esta iniciativa, González, quien es biólogo, trabajaba dentro de laboratorios y en investigaciones científicas. Sin embargo, el ambiente resultó ser “muy abstracto” de la realidad.

Después de recorrer varios países de Suramérica por alrededor de cinco años, fue testigo de cómo comunidades distintas viven “recuperando el territorio a través de su estilo de vida que era convivir con plantas, convivir con siembra, convivir con su entorno para hacer de ese mismo espacio su lugar de alimento y… de conservación”.

“Esa a mí me voló la cabeza. Yo soy la naturaleza. Si yo cuido mi entorno, yo también estoy cuidando el entorno de todos”, reflexionó.

Luego de este viaje, regresó a Puerto Rico y, en el 2018, transformó el espacio abandonado al huerto que es hoy.

Planta de papaya. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Cómo ayudar

El Huerto Urbano del Callejón Trujillo recibe voluntarios todos los jueves a partir de las 3:30 p.m.

Para aportar a la iniciativa del huerto, puede participar en la obra comunitaria o donar monetariamente por ATH Móvil a los números: 787-629-0089 o 213-447-0179. Para envíos de dinero, es necesario especificar el destinatario.

Publicado: 19 de agosto de 2019