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Agua. (Para Voces del Sur / Juan Manuel Vargas Alvarez)
Agua. (Para Voces del Sur / Juan Manuel Vargas Alvarez)

Vigilantes en Salinas ante posible racionamiento de agua

Pedro A. Menéndez Sanabria
Voces del Sur

La posibilidad de un racionamiento de agua potable es cada vez mayor para los residentes de Salinas ante la continua reducción que registra a diario el piezómetro Aguirre, instrumento empleado por las autoridades para medir la cantidad de líquido del acuífero de este pueblo.

Para la alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla Colón, esta situación es de “gran preocupación” ya que las penurias que genera vivir bajo un racionamiento de agua están latentes en la memoria de los salinenes, que por largos meses experimentaron esta situación entre 2014 y 2016.

“Entiendo que el racionamiento no va a ayudar por la experiencia que vivimos en aquel entonces. Necesitamos tomar medidas a largo plazo y tener herramientas que nos puedan dar un panorama más claro del estado del acuífero”, expresó Bonilla Colón, quien adelantó que la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ya descartó llevarles agua de otros pueblos cercanos.

“El traer agua a Salinas de una fuente cercana como sería Juana Díaz ya fue descartado (por AAA), ya que ellos no tienen en este momento la capacidad de hacer ese tipo de inversión de capital”, sostuvo.

En el aire las recomendaciones

La ejecutiva mencionó que a raíz de la crisis provocada por la sequía del 2015 se creó un comité multisectorial que incluyó científicos, entidades privadas y gubernamentales y miembros de las comunidades, el cual presentó varias recomendaciones, algunas de las cuales quedaron “en el aire”.

Entre las sugerencias presentadas entonces se encontraba que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) fuera más activo a la hora de intervenir con pozos ilegales y que el personal de la AAA fuera más ágil a la hora de reparar salideros.

“Hemos visto que esa no ha sido la práctica”, comentó la alcaldesa, quien en cambio señaló que otras estrategias como el uso de mejores sistemas de riego por parte del sector agrícola fueron atendidas y sus resultados ha sido evidenciados por la disminución del agua empleada por los cultivos en el pueblo sureño.

“Otro proyecto a corto plazo era abrir el canal de riego que viene desde Patillas de manera que el excedente del lago de Patillas se depositara en el río Nigua. Eso fue una medida que se implementó y se logró depositar sobre un millón de galones de agua a diario, pero no sabemos qué resultado trajo esto”, sostuvo.

Bonilla Colón mencionó también que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) también aprobó sobre $2.8 millones para un proyecto de mitigación que crearía un sistema de charcas para nutrir el acuífero el cual, según la dependencia federal, podría arribar a la etapa de diseño preliminar este verano.

“Estas recomendaciones fueron realizadas para atender el problema a largo plazo, no solo reaccionar cada vez que llegamos a la época de sequía con el racionamiento, como posiblemente ocurra nuevamente si el escenario no cambia”, recalcó.

Karilyn Bonilla Colón, alcaldesa de Salinas. (Voces del Sur)

Karilyn Bonilla Colón, alcaldesa de Salinas. (Voces del Sur)

Un escenario a medias del acuífero

Por otro lado, la mandataria cuestionó las herramientas actuales de medición que utilizan el DRNA y la AAA para determinar la cantidad de líquido del acuífero, el cual, en la actualidad, es la única fuente de agua para los residentes de Salinas.

“Aquí se ha hablado de la posibilidad de que una sobre explotación del Acuífero del Sur y que hay una mayor extracción de agua que la que entra, pero la realidad es que no tenemos un estimado exacto de estas cantidades, como tampoco conocemos la capacidad del mismo”, apuntó.

La alcaldesa criticó el hecho de que la determinación del comité científico de sequía está basada en un solo piezómetro, el de Aguirre, el cual “está ubicado al norte de la PR-53, fuera de lo que se conoce como el Abanico aluvial del acuífero” e “hincado a 150 pies sobre el nivel del mar”.

“La determinación está basada en números históricos de un pozo de 50 pies que no necesariamente representa el estatus de la totalidad del acuífero. Esto no es como un embalse, su tamaño puede variar dependiendo del lugar donde se encuentra”, destacó Bonilla Colón, quien confesó que “realmente me cuesta entender por qué se limitan solo a esa información y no amplían la cantidad de estudios”.

De igual manera, la ejecutiva objetó el que se use como criterio la conjetura de que a menor nivel de agua dentro del acuífero aumenta la contaminación en el líquido, ya esa no ha sido la realidad que reflejan los análisis realizados a lo largo de los años.

“Entre 2010 a 2017 hemos visto unos picos en cuanto a la presencia de sólidos disueltos en el agua que no coinciden con los momentos de mayor sequía y es otro asunto que me preocupa porque ellos no pueden determinar el origen de esta contaminación”, resaltó.

Con respecto a la eventualidad de la implementación de un racionamiento, Bonilla Colón aseguró que colaboraría con las agencias pertinentes para llevar información a la ciudadanía y exhortar al uso prudente del agua.

“En el pasado hubo problemas de abasto de agua en las zonas más remotas ante la ausencia de oasis por parte de Acueductos, así que estaríamos distribuyendo agua en nuestro camión si llegamos a ese punto”, adelantó la alcaldesa, al puntualizar que en el pasado el racionamiento no ayudó a controlar ni a aumentar el nivel del acuífero.

Al 20 de mayo, el acuífero de Salinas se mantiene en la fase de ajustes operacionales. El piezómetro Aguirre en Salinas presenta un nivel de 22.29 pies por debajo de la superficie, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

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Publicado: 20 de mayo de 2019