Widgets Magazine
Home / Noticias / Desarrollan en Ponce drone con sazón boricua
El drone elaborado por un grupo de estudiantes del recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR) y la Academia Ponce Interamericana (API).
El drone elaborado por un grupo de estudiantes del recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR) y la Academia Ponce Interamericana (API). (Voces del Sur/Pedro A. Menéndez Sanabria)

Desarrollan en Ponce drone con sazón boricua

Pedro A. Menéndez Sanabria
Voces del Sur

Resina de almácigo, látex de mapén y otros elementos de la flora puertorriqueña sirvieron de base para el desarrollo de un drone elaborado por un grupo de estudiantes del recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR) y la Academia Ponce Interamericana (API).

El desarrollo del dispositivo volador no tripulado, al cual bautizaron como el Coquí Bio-Drone, se gestó gracias a una subvención por parte del Ejército de Estados Unidos, el cual seleccionó al grupo de alumnos sureños entre cientos de propuestas de otras universidades estadounidense que aceptaron el reto de crear una aeronave con piezas con base biológica y eliminar manojos de cables de maneras creativas.

El producto del trabajo de los estudiantes se pondrá a prueba esta semana cuando el grupo viaje a la ciudad de El Paso, en el estado de Texas, para la competencia final en la que participarán otras 10 universidades.

El grupo está compuesto por el estudiante de API Gian Carlo Ortiz Crescioni, y los universitarios Cecilio Torres, Wilfredo Betances, Lisa Aponte Reyes y David Sánchez.

“El ‘Army’ nos hizo un reto ‘yo quiero que ustedes hagan uso de una bacteria que nos va a dar celulosa para ver qué pueden hacer con ella”, explicó el doctor José Ramírez Domenech, profesor del recinto ponceño y quien forma parte del grupo de académicos que sirvió de mentores a los alumnos.

El grupo de educadores también incluye a la doctora Merlis Álvarez-Berríos, de la UIPR, y el profesor Samuel Cardeña, de API.

Como parte del desarrollo del Coquí Bio-Drone, el grupo construyó un marco en madera con la capacidad de sostener la potencia de las propelas a su máxima velocidad sin colapsar e incluyó cables biodegradables, de un material descrito como bio-plástico, para los motores.

El profesor Samuel Cardeña (izquierda) y los doctores Merlis Álvarez-Berríos y José Ramírez Domenech (derecha) acompañan a los estudiantes Lisa Aponte Reyes, David Sánchez González, Gian Carlo Ortiz Crescioni, Cecilio Torres y Wilfredo Betances.

El profesor Samuel Cardeña (izquierda) y los doctores Merlis Álvarez-Berríos y José Ramírez Domenech (derecha) acompañan a los estudiantes Lisa Aponte Reyes, David Sánchez, Gian Carlo Ortiz Crescioni, Cecilio Torres y Wilfredo Betances. (Voces del Sur/Pedro A. Menéndez Sanabria)

“Añadimos la celulosa, que es un material que se obtiene de la bacteria y que cuenta con propiedades de aislador”, explicó Sánchez.

Por su parte, Ortiz Crescioni detalló que el látex que colectaron del árbol de mapén sirvió de adhesivo para pegar las piezas y “mantener todo lo más compacto posible”.

El drone también cuenta con hojas obtenidas de plantas del recinto ponceño y en su exterior tiene una resina que provee una capa hidrofóbica para mantener fuera la humedad.

En cuanto a las ventajas de este aparato sobre los modelos convencionales, la doctora Álvarez-Berríos destacó que al tratarse de un dispositivo cuyos componentes son basados en plantas tiene menor capacidad de contaminar el medioambiente.

“La ventaja que tiene este diseño es que sus piezas se encuentran en el medioambiente, por lo que, con un conocimiento básico, cualquier persona podría repararlo utilizando elementos que pueden encontrar prácticamente en cualquier escenario, no importa el país donde se encuentra”, comentó.

Gian Carlo Ortiz Crescioni realiza una prueba de vuelo con el bio-drone.

Gian Carlo Ortiz Crescioni realiza una prueba de vuelo con el bio-drone. (Voces del Sur/Pedro A. Menéndez Sanabria)

Pese a que la competencia es auspiciada por el ejército estadounidense y la aplicación del bio-drone sería dentro del marco de las operaciones de este cuerpo castrense, Álvarez-Berríos señaló que la aeronave diseñada por los alumnos podría ser utilizada más allá de escenarios bélicos, ya que este cuerpo también trabaja en operaciones de rescate, reconstrucción y brinda apoyo en caso de emergencias.

El primer vuelo oficial del bio-drone tuvo lugar en el recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

El primer vuelo oficial del bio-drone tuvo lugar en el recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. (Voces del Sur/Pedro A. Menéndez Sanabria)

“Este tipo de proyecto tiene un impacto increíble en nuestros estudiantes, no solo a nivel profesional sino también a nivel personal. Con estos proyectos queremos que también desarrollen habilidades analíticas y críticas, que vean lo que han aprendido en el salón de clases como algo tangible”, destacó.

Durante la competencia, del 23 al 24 de abril en el Sun Bowl Stadium, el grupo será evaluado de acuerdo a criterios que incluyen su habilidad de describir el diseño del aparato, el desempeño de la aeronave durante la presentación y su propuesta de cómo el ejército puede utilizar el bio-drone de manera comercial.

Publicado: 22 de abril de 2019