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La misionera estadounidense April Sykes dirige el Club Maravilla en Juana Díaz desde mayo de 2017. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)
La misionera estadounidense April Sykes dirige el Club Maravilla en Juana Díaz desde mayo de 2017. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Misionera estadounidense dedicada a niños juanadinos en el Club Maravilla

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

Alegría y diversión pintan los rostros de los niños del sector Singapur de Juana Díaz. Esto, como resultado de la labor de la misionera estadounidense April Sykes, quien dirige el Club Maravilla y se ha dedicado a servir a esta comunidad juvenil ininterrumpidamente desde el 2017.

Sykes, natural de la ciudad de Grand Rapids del estado de Michigan, deseó ser misionera desde muy temprana edad.

“Supe que quise ser misionera mi vida entera. Cuando tenía ocho años, les dije a mis padres: ‘Esto es lo que quiero hacer’”, expresó en entrevista con Voces del Sur.

En el Club Maravilla, que opera de 3:30 p.m. a 5:00 p.m., Sykes les provee un lugar seguro y de aprendizaje a los niños de la comunidad.

“(El) club comenzó como un evento semanal para estudiar la biblia, jugar, (y) cantar. (Para) la muchacha que comenzó el club (Kayla Alicea), su meta era que fuera un lugar seguro en el barrio donde los niños pudieran venir a jugar y aprender y que las personas también pudieran venir y tener un impacto en sus vidas, ya sean grupos universitarios, equipos de misiones de los Estados Unidos para otorgar lecciones bíblicas, compartir su fe o solo mostrarles (a los niños) su amor”, explicó.

Además, Sykes aseguró que el centro aleja a los jóvenes del crimen y provee “un lugar donde ellos (los niños) puedan escapar de lo que está sucediendo en sus hogares”.

Las actividades diarias varían desde juegos a clases de ciencia y cocina. En estas clases, los jóvenes no solamente se divierten, sino que adquieren conocimientos que los asistirán en su desempeño escolar y en practicar dietas saludables.

El Club Maravilla ubica en el sector Singapur de Juana Díaz. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

El Club Maravilla ubica en el sector Singapur de Juana Díaz. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Para continuar las funciones del club, Sykes reiteró que lo más que se necesita es la ayuda de la comunidad.

“Deseo que el club continúe por siempre. Está en mi corazón; los niños lo necesitan. Lo más que necesitamos son voluntarios. Si las personas quieren impactar positivamente a los niños y enseñarles que pueden lograr más, siempre estamos buscando voluntarios. Me encantaría que viniera alguien que les enseñe arte (y) que nos ayude con los niños con autismo. No importa lo que quieras enseñar, los niños lo amarán porque son personas que quieren pasar tiempo con ellos”, recalcó.

Sykes aclaró que no se requiere tener una base de fe para ser voluntario.

“Porque nosotros seamos misioneros, no quiere decir que limitamos los voluntarios. (El) Club es para todos los niños en el barrio. (Es para) cualquier voluntario que quiere venir”, afirmó.

El Club Maravilla opera de 3:30 p.m. a 5:00 p.m. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

El Club Maravilla opera de 3:30 p.m. a 5:00 p.m. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

La misionera manifestó que lo más importante para estos niños es crear modelos a seguir. Por ende, redundó la importancia de que los niños tengan un buen ejemplo para que así progresen en sus vidas.

“Tenemos que pensar quién era tu mentor cuando estabas creciendo. Ya sea que tu mejor amigo te impactó, un hermano mayor, un padre que admiras, un amigo mayor; estos niños admiran a sus padres y sus padres (no necesariamente) están involucrados en cosas no muy buenas, entonces no tienen un buen ejemplo”, adujo.

Para contribuir monetariamente al Club Maravilla, puede donar mediante este enlace: https://gracem.org/april-lorenz/.

El centro Club Maravilla es producto de la organización sin fines de lucro estadounidense Grace Ministries International (GMI). Este ministerio se dedica en facilitarle a misioneros los entrenamientos necesarios para servir comunidades alrededor del mundo.

Llegada a Puerto Rico  

Cuando Sykes se visualizó como misionera, no planificaba impactar a Puerto Rico.

Hija del pastor de los jóvenes de su iglesia, visitó a Puerto Rico por primera vez en el 2009 cuando aún tenía 15 años. Luego, cursó estudios interculturales y bíblicos en Grace Christian University, que en aquel entonces se conocía como Grace Bible College.

En el 2014, Sykes regresó a Puerto Rico para completar su internado. Fue en el regreso a los Estados Unidos que se enfrentó con un acontecimiento que cambió su vida: el divorcio de sus padres.

Para ella, este evento “estremeció su mundo y su fe”. Consecuentemente, tomó un receso de la universidad y del ministerio y comenzó a trabajar en un restaurante como mesera y luego atendiendo el bar.

Las actividades diarias en el Club Maravilla varían desde juegos a clases de ciencia y cocina. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Las actividades diarias en el Club Maravilla varían desde juegos a clases de ciencia y cocina. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

Poco después, Kayla Alicea, quien dirigía el club en aquel entonces, solicitó su asistencia.

“Recibí la llamada de Kayla y me indicó que se casó y estaba embarazada con su primer hijo. Me preguntó si quería mudarme nuevamente y ayudarla a correr el club. Entonces me mudé en enero de 2016 y viví de ocho a nueve meses. (Por el embarazo de Kayla), terminé corriendo el club sola”, rememoró.

Su empeño y dedicación fue el motivo por el que Kayla le ofreció asumir la posición de directora del centro. Aunque inicialmente Sykes rehusó, tomó las riendas para dirigir el Club Maravilla en mayo de 2017.

El Club Maravilla es una alternativa para que la niñez del sector Singapur se mantenga ocupada y alejada de cosas negativas. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

El Club Maravilla es una alternativa para que la niñez del sector Singapur se mantenga ocupada y alejada de cosas negativas. (Voces del Sur / Sara R. Marrero Cabán)

“En agosto de 2016, volví a casa (Michigan), tenía dos empleos, terminé la última clase de la universidad, viajé por toda la nación a distintas iglesias para charlar de Puerto Rico y el centro (y) recaudé fondos y finalmente regresé en mayo de 2017 y he estado aquí desde aquel entonces”, contó.

Actualmente, Sykes y su esposo Matt, quien colabora en el Camp Caribe, no solo laboran en la isla sino viajan a Estados Unidos para ofrecer charlas sobre la misión y recaudar fondos para su continuidad.

Publicado: 5 de marzo de 2019