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Pateco junto a Irving Santiago, Ricky Santiago y Christian Fontaine en el café teatro Proscenium en Ponce. (Voces del Sur)
Pateco junto a Irving Santiago, Ricky Santiago y Christian Fontaine en el café teatro Proscenium en Ponce. (Voces del Sur)

Reseña: El paso de Pateco por Proscenium

Hay que tener buen sentido del humor, pero además lo que se conoce como “cuero duro”, para escuchar y disfrutar por dos horas a Pateco, el trovador.

Este jíbaro atemporal, que viste de campesino y usa teléfono inteligente, no es dócil ni comedido; por el contrario, es arrojado y no come cuentos. No anda con paños tibios. Su lenguaje es vulgar y para algunas personas pudiera resultar ofensivo.

Pero eso no es nuevo ni sorpresivo, y tampoco tiene que ser negativo. El creador de este personaje, el actor ponceño-jayuyano Teófilo Torres, lo ha dejado más que claro durante su esfuerzo promocional previo al espectáculo ¡Ahora sí que nos llevó Pateco! en Proscenium, en Ponce.

Sin embargo, fue evidente que el domingo -en la primera de dos funciones programadas en el café teatro- hubo personas que no se sintieron del todo cómodas con ciertas expresiones suyas. Hablamos específicamente del tema sexual.

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Los músicos Irving Santiago (cuatro), Ricky Santiago (guitarra) y Christian Fontaine (güiro) tomaron la tarima a las 4:30 p.m. con una décima introductoria y al cabo de varios minutos apareció Pateco entre el público. Con un saco a cuestas, su inseparable pala y un botellón de pitorro, subió al escenario. Vestía camisa de manga larga mal abotonada y atada en un nudo a la cintura, chaleco, pantalón ancho, botas y sombrero de paja. Fumaba tabaco y usaba gafas oscuras con todo y la etiqueta de compra.

En los primeros dos temas, Pateco se presentó como sepulturero y compartió su gusto por el alcohol, para luego dar paso a canciones de doble sentido bastante subidas de tono.

El público reía a carcajadas, mientras Pateco contaba las interioridades de la relación con su esposa Juana y acontecimientos banales de un hombre de su edad.

Llegado el intermedio, Pateco salió del café teatro y dejó a los músicos interpretando temas relacionados al huracán María y que resaltaban nuestra identidad puertorriqueña.

Al regreso, Pateco tuvo un mano a mano en improvisación con Irving Santiago y Christian Fontaine –por separado-, y profundizó en las peripecias que vivimos tras el huracán, las que resumió como “pasar el Niágara en bicicleta”.

En el trayecto final del espectáculo llegó una canción navideña y luego un aguinaldo de María y José, que evidentemente resultó incómodo para algunos en el público. Silencio, ausencia de risas y aplausos dominaron esta parte.

Ya para entonces, varias personas se habían marchado de Proscenium, pero los que se quedaron disfrutaron de décimas con pie forzado sugeridos por el público, entonadas por Pateco y sus tres acompañantes.

El que alguien se vaya de un show suyo no le quita el sueño a Teófilo Torres pues, según ha dicho en varias ocasiones, ello significa que su trabajo provocó algo en esa persona. Tal parece que fue el caso en Proscenium.

Cabe señalar, además, que esta función no contó con la sátira política que Torres había anticipado a finales de agosto cuando presentó en Proscenium el monólogo Papo Impala está quita’o, y quizás algunos lo extrañaron.

Durante dos horas, Torres movió su décima cómica a través del seis dorado, seis celinés, seis milonguero, quinto al aire, seis con décima y punto cubano. Demostró su maestría en este arte e incluso educó a la audiencia al explicar los distintivos de cada uno.

Irving Santiago, Ricky Santiago y Christian Fontaine. (Voces del Sur)

Irving Santiago, Ricky Santiago y Christian Fontaine. (Voces del Sur)

Por su parte, Irving Santiago, Ricky Santiago y Christian Fontaine también demostraron sus quilates, gracia y carisma. La combinación con Torres es un gran acierto.

La segunda función de ¡Ahora sí que nos llevó Pateco! se llevará a cabo el domingo, 17 de diciembre a las 4:00 p.m. en Proscenium.

Publicado: 13 de diciembre de 2017