Widgets Magazine
Home / Noticias / Desde Ponce, hacen un llamado a luchar en todos los frentes
La vigilia se llevó a cabo en la plaza Las Delicias de Ponce. (Voces del Sur)
La vigilia se llevó a cabo en la plaza Las Delicias de Ponce. (Voces del Sur)

Desde Ponce, hacen un llamado a luchar en todos los frentes

La organización multisectorial Todos Somos Pueblo (TSP) se hizo disponible ayer como ente unificador de un proceso educativo y de lucha para todos los integrantes de la sociedad perjudicados con las medidas de austeridad impuestas por el gobierno, amenazas ambientales y la incertidumbre por el futuro de la educación pública puertorriqueña.

El paso inicial en esa dirección fue la celebración simultánea de la Primera Vigilia Nacional Todos Somos Pueblo en las plazas públicas de Ponce, Barranquitas y Río Piedras, San Juan. En los tres puntos se reflexionó sobre estos temas y se abrió la puerta a iniciar un proceso de educación continua y resistencia abarcador, desde la base.

En un mensaje radial transmitido como antesala, el sacerdote católico Pedro Rafael Ortiz, uno de los portavoces de TSP, dijo que se proponen hacerlo “integrándonos en las comunidades nuestras a nivel de toda la isla y promoviendo el trabajo unitario entre las organizaciones de la sociedad civil puertorriqueña”.

La solidaridad social, puntualizó, es clave en este proceso.

“Y, como en esta vigilia primera, continuaremos visitando y dando apoyo a cada comunidad y a cada región de Puerto Rico, de abajo para arriba, porque la base de la verdadera democracia y la verdadera lucha social se realiza desde el corazón de nuestras comunidades como un lugar para mirarnos y transformarnos como nación”, abundó Ortiz.

Los derechos humanos se defienden

En la plaza Las Delicias de Ponce, el tema principal fue la lucha comunitaria de Peñuelas contra el depósito de cenizas de carbón producidas por la empresa Applied Energy Systems (AES), ubicada en Guayama. En torno a ello giró, además, una reflexión de la protesta desde los derechos humanos, la psicología y la criminología crítica.

El criminólogo y profesor José Raúl Cepeda Borrero disertó sobre cómo los derechos humanos históricamente han sido estipulados por las clases privilegiadas para beneficiarse a sí mismas, y que ha sido solo a través de la lucha que otros grupos han alcanzado que les cobijen.

“Es natural a la esencia humana la protesta. Todos los logros a lo largo de la historia humana de mayores espacios legales o de derechos humanos fueron adquiridos cuando los grupos interesados en esos derechos protestaron”, observó.

Cepeda Borrero destacó que las esferas de poder siempre intentarán coartar los derechos humanos cuando vayan en detrimento de sus intereses, pero dijo que rendirse no es opción, sino que hay que educarse para protegerlos.

“Nosotros los desheredados, los otros que no tenemos poder, sí tenemos la gran responsabilidad con nuestros descendientes, hijos y nietos, de conocer, difundir y proteger esos derechos; derechos que, aunque parezca un cliché, literalmente costaron sangre, sudor y lágrimas a generaciones anteriores que no los tenían”, señaló.

En ese proceso de defensa, advirtió, existen remedios legales que se pueden utilizar, pero quien protesta tiene que estar dispuesto a sacrificar su integridad física.

“Por lo pronto, estamos aquí, en pie de lucha y dispuestos a protestar y enfrentar las consecuencias. Gracias a nuevos grupos de activistas, abogados y otros profesionales conscientes de su responsabilidad histórica ahora tenemos la posibilidad de defendernos con las mismas herramientas jurídicas, pero siempre son los cuerpos la primera línea de defensa”, sostuvo Cepeda Borrero.

Se necesita ciencia y cultura

Por su parte, el psicólogo José Gandía habló de la necesidad de fusionar educación, ciencia y cultura para conseguir mayor efectividad en la protesta.

“La lucha tiene que ser educada. Educada no quiere decir que protesto en el sitio donde el gobierno me dice, eso no es. Educada quiere decir que la cultura y la ciencia son parte de la lucha y cada vez que usted convenza a alguien, que haga un ejercicio político de añadir a alguien a nuestra lucha, es importante que exhiba esos tres elementos: educación, cultura y ciencia”, manifestó Gandía.

“Si nosotros logramos poner como valor de nuestro pueblo la solidaridad, la cooperación, la educación, la cultura y la ciencia, se acaba el abuso en este país contra las poblaciones”, afirmó el galeno, arrancando aplausos de los asistentes a la actividad.

Retar el poder

Por otra parte, el criminólogo Gary Gutiérrez Renta señaló que el derecho a la protesta no está contenido en ninguna constitución o ley estadounidense ni puertorriqueña, sino que se ha reconocido por los juristas en su interpretación de la libertad de expresión y de asociación, y la exigencia de la reparación de agravios. Reflexionó que la ley y el orden lo establece quien ostenta el poder a conveniencia de sus intereses y que el llamado derecho a la protesta no es sino una especie de concesión que da el Estado para lucir menos represivo y brutal, con la salvedad de que se haga bajo sus estrictas condiciones.

“…El estamento genera el discurso de que el protestar es legítimo siempre y cuando siga las instrucciones y no cree demasiadas molestias a los demás, al resto de la sociedad y sobre todo al capital. Entiéndase, que el ruido no moleste los actos oficiales, que no se interrumpa el tránsito o la entrada a un centro comercial”, comentó Gutiérrez Renta.

“De qué pasa cuando no se cumple con esos requisitos nos pueden dar cátedra los héroes y heroínas de Peñuelas, Salinas y la UPR, entre otros tantos”, agregó en referencia a las recientes luchas contra las cenizas de carbón y el millonario recorte presupuestario al principal centro docente del país.

El también profesor universitario puntualizó que de ahí surgen las figuras de los protestantes y los disidentes, que son quienes no acatan ese “orden”, lo que da pie a la reglamentación de las protestas. Recientemente en Puerto Rico, ello se ha materializado en la prohibición de cubrirse el rostro al protestar, impedir el tránsito vehicular y hacerlo en lugares no autorizados.

La reglamentación, a su vez, busca “desmovilizar la protesta y el disenso”, en aras de evitar que se alcancen cambios políticos reales.

“…Me parece que el verdadero reto es discutir esa autoridad o ese poder ‘de policía’ que en la práctica le hemos reconocido casi incuestionadamente al Estado. Un verdadero derecho a protestar no puede emanar de libertades, derechos e igualdad pensada para las elites estadounidenses compuestas por los varones blancos, ricos, heterosexuales y cristianos. En un sistema verdaderamente democrático, el derecho verdadero a protestar debe partir del poder real de los gobernados sobre sus gobernantes. Lo contrario es la simulación en que vivimos, donde se termina legitimando el uso de la fuerza para garantizar el orden de opresión de unos pocos sobre el resto de nosotros y nosotras”, planteó Gutiérrez Renta.

Publicado: 30 de junio de 2017