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La científica coameña Idhaliz Flores Caldera y su equipo trabaja en un método no invasivo para detectar la endometriosis. (Voces del Sur / Pedro A. Menéndez Sanabria)
La científica coameña Idhaliz Flores Caldera y su equipo trabaja en un método no invasivo para detectar la endometriosis. (Voces del Sur / Pedro A. Menéndez Sanabria)

Investigación en Ponce sobre endometriosis con repercusiones a nivel mundial

Nota del editor: Este artículo forma parte de una serie de reportajes sobre investigaciones que se realizan en la Ponce Health Sciences University y que cuentan con una subvención del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico.

Pedro A. Menéndez Sanabria
Voces del Sur

La aspiración por hacer algo innovador en el campo de la ciencia y la curiosidad por explorar los mundos microscópicos impulsaron a la coameña Idhaliz Flores Caldera a adentrarse a la microbiología, lo que la llevó a formar parte de importantes investigaciones sobre el asma, el cáncer y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Motivada por un deseo innato por mejorar la calidad de vida de las personas, la investigadora sureña continuó explorando entornos invisibles al ojo del ser humano, pero un pronóstico personal de endometriosis en 1994 cambió su vida tanto en el plano personal como en el profesional y la encausó en una odisea que la ha llevado a varios continentes en busca de más conocimiento.

“En el momento que fui diagnosticada me di a la tarea de buscar información sobre la endometriosis y me percaté que en ese momento se conocía muy poco acerca de la condición, sus causas y efectos a nivel mundial, y a nivel local había sido ignorado”, relató la científica y educadora que forma parte de la facultad de la Ponce Health Sciences University.

Endometriosis: un libro en blanco

Fueron muchas las preguntas que surgieron en ese momento en la mente de la investigadora en el proceso de entender lo que estaba pasando en su propio cuerpo. ¿Cuántas mujeres se ven afectadas por esta enfermedad aquí en Puerto Rico? ¿Qué síntomas presentan y si estos son similares a las de otras pacientes en otras partes del mundo? Ninguna de estas preguntas tenía una respuesta.

“El síntoma más importante es dolor durante el periodo menstrual y aquí uno de los grandes problemas es que el tema de la menstruación es un tabú en muchas sociedades, por lo que es un tema que las mamás hablan con sus hijas y más nadie se entera en la casa”, señaló Flores Caldera, quien es egresada del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico y la Universidad Rutgers del estado de Nueva Jersey.

La doctora indicó que en el pasado e incluso todavía en el presente cuando una mujer se queja de un dolor agudo de menstruación muchos tienden a pensar que se trata de “changuerías” o una excusa para no ir al trabajo o no tomar un examen.

“La endometriosis no mata, pero la realidad es que destruye la calidad de vida de la mujer, destruye matrimonios, familias, profesiones e incluso puede llegar al punto de destruir la capacidad de una fémina de ser madre”, advirtió.

Al toparse con un libro prácticamente en blanco, la científica se vio en la obligación de hacer algo por llenar esa falta de conocimiento. Los primeros pasos fueron dirigidos a entender el impacto que la enfermedad tiene en la calidad de vida de la mujer diagnosticada.

“Esta enfermedad afecta a la mujer durante el punto de sus vidas en que se supone que sea más productiva, cuando está estudiando o trabajando, cuando está tratando de comenzar a formar una familia. Se determinó que la mujer puertorriqueña no falta al trabajo, pero cuando sufre de los dolores se siente menos productiva”, añadió.

Los síntomas más comunes a nivel local descubiertos en las investigaciones incluyen dolores incapacitantes recurrentes todos los meses, que evitan que la mujer se pueda levantar de la cama a menos que sea para ir al hospital.

“La enfermedad además convierte las relaciones sexuales en procesos dolorosos, por lo que la mujer va a rechazar tener intimidad con su pareja y además puede causar infertilidad en un 50% de las pacientes”, detalló.

La científica también investiga una droga que podría revolucionar los tratamientos a mujeres diagnosticadas con endometriosis. (Voces del Sur / Pedro A. Menéndez Sanabria)

La científica también investiga una droga que podría revolucionar los tratamientos a mujeres diagnosticadas con endometriosis. (Voces del Sur / Pedro A. Menéndez Sanabria)

Auscultando nuevas formas de detección y tratamiento

Tras lograr tener un mejor cuadro de los efectos, incluyendo el impacto genético a nivel molecular, Flores Caldera ahora tiene un panorama más claro de qué aspectos relacionados a la endometriosis necesitan mayor atención.  En el proceso identificó dos grandes retos que existen en cuanto a los tratamientos y la detección misma de la enfermedad.

“Sus tratamientos son hormonas de estrógeno, que provocan cambio de humor, la persona puede engordar y más importante es que estas previenen la ovulación, así que la mujer tiene que elegir entre el dolor y quedar embarazada en algunos casos”, destacó la educadora.

Recientemente y tras casi cuatro años de trabajo con estos dos problemas en específico, la investigadora del recinto universitario ponceño logró una importante subvención por parte del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico de $150,000 que le permitirá continuar.

“Lo que me motiva ahora es encontrar una manera de realizar un diagnóstico menos invasivo que una cirugía, que es como se diagnostica actualmente, llamada laparoscopia, y entender los mecanismos por los cuales se produce la enfermedad ya que eso nos va a proveer nuestros objetivos terapéuticos que no sean hormonas”, afirmó.

Durante el presente año, la investigadora y su equipo intentarán desarrollar un método de detección empleando una prueba de sangre o una muestra de endometrio, que es el tejido que recubre al útero y que está accesible al ginecólogo a través de una biopsia.

“Para esto necesitamos una manera de diferenciar una mujer que tiene endometriosis con otra que no tiene la condición mediante una prueba en el laboratorio midiendo algo tan sencillo como ácidos nucleicos o niveles de concentraciones de ciertas moléculas”, explicó la doctora, quien agregó que la meta es diseñar un método que “sea, por lo menos, entre 85% a 90% específico y sensitivo para endometriosis”.

Durante los estudios en los laboratorios el equipo de trabajo identificó un posible objetivo terapéutico, por lo que la segunda meta durante los próximos meses será determinar si se puede emplear una droga específica en este punto para tratar la enfermedad.

De lograr ambos objetivos, la bióloga molecular anticipó que estos nuevos conocimientos tienen el potencial de impactar la economía local. Esto, porque sentarían las bases para el desarrollo de empresas enfocadas en generar los ensayos diagnósticos a nivel local y en caso de que una compañía quiera llevar a cabo el proceso en el exterior tendría que pagarle a la Ponce Health Sciences University, que  tendría la patente. Pero, ante todo, destacó que los adelantos tendrían un gran impacto en la vida de mujeres de todo el mundo.

Publicado: 28 de septiembre de 2016