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Bosque Seco de Guánica.
Algunos de las raras especies de plantas del Bosque Seco figuran en la lista de los integrantes más primitivos del reino vegetal. (Voces del Sur)

Los secretos históricos del Bosque Seco de Guánica

Mucho se ha hablado por años sobre la importancia del Bosque Seco de Guánica como una reserva biosférica por rica diversidad de vegetación y abundante número de especies de animales que allí habitan, pero poco se ha comentado sobre como sus montes y acantilados han sido testigos de innumerables sucesos y los secretos históricos que guarda.

Su formación dio inicio millones de años atrás, cuando el entorno caribeño era radicalmente diferente al que se puede ver hoy. Las paredes rocosas que resguardan la vegetación rinden un testimonio silente de lo que aconteció en aquel entonces con sus líneas, formaciones y orificios. Aquí, al igual que regados por prácticamente todos los senderos, aquellos con paciencia y un buen ojo podrán encontrar vestigios de algunos de los primeros habitantes del área como invertebrados y criaturas marinas en forma de fósiles.

De manera similar, algunos de las raras especies de plantas guardan secretos milenarios como es el caso de cactus de cuatro lados, una especie endémica y en peligro de extinción que es considerada como una de las más primitivas del mundo.

El Bosque Seco también alberga cerca de 20 petroglifos con un alto valor arqueológico y cercanos a estos se han encontrado fragmentos de cerámica y herramientas que ofrecen pistas de la manera en que los puertorriqueños originales vivieron previo a la llegada de los españoles.

Otro testigo silente de esta época puede ser encontrado bosque adentro, a unos cuantos metros de Playa Ballena. Se trata de un Guayacán centenario de enormes raíces que descansa en una pequeña pendiente. Este antiguo residente del bosque es uno de los pocos que queda de su especie en el área ya que durante la ocupación española y luego por parte de la estadía de los estadounidenses, muchos de los árboles fueron destinados a la industria del carbón ya que en aquella época no se le vio otro uso.

La llegada de colonizadores también trajo consigo un cambio en la población de plantas y animales, al introducir nuevas especies como la caoba dominicana, que hoy día puede ser encontrada en todas partes a lo largo de las veredas. El establecimiento de pequeños poblados en el sector también tuvo su impacto en el terreno, ya que parte se destinó para la agricultura y otro inclusive para un vertedero. Fue en esta época que se crearon unas rudimentarias charlas para recolectar el agua de lluvia y así sobrevivir los extensos periodos secos que todos los años se experimentan en el bosque, de ahí que se le llame seco.

“Yo he visto el agua durar en estos pozos por casi tres meses en época de sequía. Nosotros los utilizados cuando se inició el proyecto de conservación del sapo concho. En aquel entonces nos enviaban sapitos y fue tan exitosos que pasamos a introducir renacuajos”, explicó el biólogo Miguel Canals Mora, quien fue el primer director de la Reserva del Bosque Seco de Guánica en 1983. De hecho, las antiguas reservas de líquido, de las que se puede encontrar alrededor de ellas en la zona, han sido tan exitosas que en el futuro inmediato servirán de modelo para otro proyecto para una vez más salvar los sapos conchos y es que su hábitat actual se ha visto severamente afectado por el cambio climático y los científicos intentarán adaptarlos a otro sector dentro del bosque.

El cambio de una sociedad agrícola a una industrial, al igual que la designación del lugar como reserva, son otros momentos históricos del que el bosque seco puede dar fe, ya que se puede ver como poco a poco la naturaleza está reclamando lo que una vez fue suyo y el tipo de plantas que se pueden ver crecer en algunas de sus partes relatan sin palabras como ha sido esa transición.

“Aunque muchos de los árboles se convirtieron en carbón y leña, lo difícil que es llegar a algunos de los  cañones evitó que acabaran con todos en su totalidad y luego con la salida de las personas el bosque comenzó a recuperarse ayudado por el hecho de que la deforestación se llevó a cabo por medio de corte con machete, así que muchos de las plantas volvieron a crecer por medio de sus retoños”, indicó Canals Mora durante un recorrido como parte del Segundo Simposio de Bosques Secos de Puerto Rico.

Así las cosas, los senderos que una vez están llenos de pescadores que cargaban a diario sacos llenos de jueyes y aventureros que llegaban en busca de la rica miel que producían las abejas del área, ahora son recorridos por turistas y científicos motivados por la curiosidad y el deseo por descubrir lo desconocido dentro de este mosaico de la naturaleza.