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Ubicación de las tinglares Dora y Maunabo, según publicado el 3 de diciembre de 2018 en la página de Facebook de Amigos de las tortugas marinas. (Facebook / ATMAR)
Ubicación de las tinglares Dora y Maunabo, según publicado el 3 de diciembre de 2018 en la página de Facebook de Amigos de las tortugas marinas. (Facebook / ATMAR)

¿Cómo les siguen el rastro a las tinglares Dora y Maunabo?

Sara R. Marrero Cabán
Voces del Sur

Dos tinglares que este año anidaron en la playa California de Maunabo andan por las frías aguas del Atlántico norte y ha sido posible conocer su trayectoria en los pasados seis meses gracias a los transmisores que se les instalaron como parte de un proyecto de Amigos de las Tortugas Marinas (ATMAR) y el New England Aquarium de Boston.

Dora y Maunabo no solo tienen cautivos a los integrantes de ATMAR, sino a los seguidores de esta organización en Facebook, que reciben con alegría y entusiasmo cada actualización de ubicación.

Aunque no se puede afirmar que estas tortugas son “boricuas”, cabe señalar que las tortugas suelen regresar a anidar a las playas donde nacieron. Maunabo anidó esta temporada en Sandy Point, Santa Cruz, y en Maunabo; mientras que Dora anidó solamente en Maunabo.

Todo comenzó en junio pasado, cuando integrantes de ATMAR y las investigadoras Kara Dodge, del Woods Hole Oceanographic Institution, y Connie Merigo, del New England Aquarium, pusieron en marcha el proyecto de monitoreo.

A las tinglares se les colocó un transmisor con sistema de posicionamiento global (GPS) que marca sus rutas al recibirse la señal cada vez que salen a la superficie del agua.

“(El monitoreo) nos ayuda a saber su ruta migratoria y lugares importantes de agregación, ya sea para aparearse o alimentarse, y nos dice además con cuánta frecuencia regresa a un lugar. Es una gran pregunta cómo ellas identifican la ruta”, explicó Luis Antonio Crespo Ramos, fundador de ATMAR, en entrevista con Voces del Sur.

Proceso de colocación de los transmisores en las tortugas, en junio de 2018. (Facebook / Amigos de las tortugas marinas)

Proceso de colocación de los transmisores en las tortugas, en junio de 2018. (Facebook / Amigos de las tortugas marinas)

Inicialmente, el proyecto comenzó con tres tortugas: Dora, Maunabo y Candelita. A pesar de que Dora y Maunabo comenzaron su ruta hacia el noreste, Candelita nadó al oeste y, desafortunadamente, se perdió la señal poco después de su partida. La última vez que se registró su posición fue al sur de Jamaica.

“Aquí nos estamos preguntando por qué dos cogieron la ruta noreste y una cogió para el oeste completamente y son de la misma población”, comentó.

Crespo Ramos agregó que “para la persona que instaló los transmisores, le fue sumamente raro porque nunca habían tenido un caso que dejara de transmitir tan rápido”.

“No podemos precisar qué pudo haber sucedido con ella, si fue que se le cayó el transmisor, si se dañó, si la mató algún barco. Es una incógnita esperar a si algún día la volvemos a encontrar anidando aquí”, expresó.

Tinglar con el transmisor ya colocado en junio de 2018. (Facebook / Amigos de las tortugas marinas)

Tinglar con el transmisor ya colocado en junio de 2018. (Facebook / Amigos de las tortugas marinas)

Una situación similar sucedió en el 2011 cuando ATMAR implementó este proyecto de monitoreo por primera vez con la tinglar Maeby, pues la tortuga dejó de transmitir a solo un mes de la instalación del transmisor.

Crespo Ramos añadió que el monitoreo solamente se ha llevado a cabo en el 2011 y este año porque es un proceso “costosísimo”, ya que cada transmisor cuesta $7,000.

Por lo pronto, ATMAR y las personas que gustan de las tortugas marinas continuarán conociendo los rumbos que tomen Maunabo y Dora. Sobre su ubicación actual, cabe destacar que el tinglar puede, como ninguna otra tortuga marina, tolerar las aguas frías del Atlántico durante el invierno. Por ende, es común que naden a estas distancias.

Cómo empezó ATMAR

Por el deseo de lograr más para la conservación de tortugas en las playas de Maunabo, Luis Crespo Ramos creó el proyecto comunitario ATMAR hace 18 años y desde ahí lucha por la conservación de estas especies.

En el 2000, el hermano del fundador de la organización, quien en aquel entonces era el director de recreación y deportes de Maunabo, deseó organizar un maratón en la playa y se le dificultó obtener el permiso por las tortugas que anidaban allí.

Por esta razón, se llevó a cabo una charla para explicar cómo se efectuaría el maratón sin impactar los nidos. De ahí, Crespo Ramos se cuestionó el por qué el gobierno no “hacía más” para la conservación de las tortugas.

“Me tiraron el reto de que consiguiera voluntarios para hacer un grupo. Acepté el reto y conseguí tres personas más que me acompañaron”, rememoró.

Hoy día, la organización incluye dos voluntarios en Patillas, 31 en Maunabo y tres en Yabucoa. Además, se extendió este año al incluir las playas de Humacao.

“Como dicen los músicos, ‘en crescendo’. (La organización) ha ido creciendo y creciendo”, celebró.

Cómo ayudar a conservarlas

La tortuga carey está en peligro crítico de extinción, mientras el tinglar está vulnerable o en peligro de extinción, dependiendo el lugar donde se encuentre.

Crespo Ramos aseguró que existen múltiples maneras de contribuir en la conservación de la especie, que no necesariamente incluye trabajar directamente con los nidos de las tortugas. Estas son: evitar alumbrar la playa y utilizar luminarias que no afecten las tortugas marinas (ya que las luces las desorientan), no construir cerca de las playas, no organizar actividades de noche en las playas, reducir el uso de plástico (ya que es la principal razón de muerte de tortugas en todo el planeta) y desechar adecuadamente los desperdicios para que no se cree un vertedero.

La organización ATMAR reclutará a estudiantes de internado en mayo del año entrante. Para información, puede acceder a su página oficial.

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Publicado: 13 de diciembre de 2018