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Bosque del Pueblo antes del impacto del huracán María sobre Puerto Rico. (Captura de pantalla / Vídeo Bosque del Pueblo en Youtube)
Bosque del Pueblo antes del impacto del huracán María sobre Puerto Rico. (Captura de pantalla / Vídeo Bosque del Pueblo en Youtube)

Bosque del Pueblo está de pie a cuatro años del fuego

Cuatro años han pasado desde que un fuego originado intencionalmente arrasó con el 15% del Bosque del Pueblo, ubicado entre Adjuntas y Jayuya, y su recuperación, aunque lenta, no se detiene.

El azote del huracán María en septiembre pasado supuso otro golpe al esfuerzo de reforestación impulsado por la comunidad, pero los árboles nuevos siguen creciendo.

“En la parte de infraestructura y del bosque hubo un golpe bastante fuerte con el huracán y en lo que llamamos el bosque maduro se ve la huella que dejó María”, indicó hoy Arturo Massol Deyá, presidente de la Junta de Directores de Casa Pueblo, en entrevista con Voces del Sur.

“Hay áreas que no hemos podido despejar del todo porque el grueso de nuestro trabajo en Casa Pueblo lo hemos destinado a asistir a la gente, a trabajar con los proyectos de energía renovable y con el Bosque Escuela”, agregó.

Sin embargo, el profesor universitario agregó que “la recuperación sigue su camino”.

“Estas cosas son parte del proceso natural. La fortaleza de este bosque quizás se demuestra en que, aun tras un incendio malicioso  y huracanes, siempre ha estado de pie, y yo creo que esa es la gran lección que nos da este espacio manejado por la comunidad desde hace 22 años”, expresó Massol Deyá.

El fuego comenzó el 27 de marzo de 2014 y tardó un día en ser extinguido. En total, se consumieron 100 cuerdas de terreno.

El 26 de abril de 2014 se llevó a cabo la actividad “Bosque del Pueblo reverdece: Brigada Nacional de Restauración”, en la que cientos de personas –entre ellas agricultores, científicos, niños escuchas y estudiantes- sembraron 1,000 árboles de capá, guaraguao, roble nativo, granadillo y otras especies endémicas, cítricas y frutales.

Hubo siembras posteriores y también fue necesario construir un acueducto para paliar los estragos de la sequía de ese año.

“El 90% de los árboles sobrevivió a esos primeros meses que fueron críticos y allí están echando para adelante”, aseveró Massol Deyá.

Publicado: 27 de marzo de 2018